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Las posibilidades líquidas con la comida son múltiples y se adaptarán a ésta
No se preocupe. A la hora de escoger la bebida que mejor case con el menú que tenga dispuesto para la próxima comida de estas Navidades hay una elección económica y eficaz. Un buen vino tinto joven suele acoplarse con firmeza a la gran mayoría de combinaciones de platos que se diseñen para estas fiestas y se puede encontrar en el mercado por 5-10 euros. Si desea algo más sofisticado, puede optar por dos vinos durante toda velada, siempre que uno de ellos sea tinto.
El inicio de la comida suele ir acompañado de entrantes. Para ellos, la cerveza, un refresco o un vino blanco serán una buena elección. Éste último suele también acompañar a los pescados. Con sopas, consomés o marisco, se tomará un Jerez. El vino tinto se servirá con la carne, mientras que el champán y el cava serán el complemento del postre.
Antes de servir el vino, evite meterlo en el congelador para enfriarlo bruscamente (es preferible cambiar de vino). Si se trata de un buen vino, es recomendable el decantarlo, para airearlo y evitar los posos. Se deberá abrir hora y media antes para que adquiera la temperatura ambiente. Ésta oscilará según el tipo de vino:
Vino Reserva: 15-17 grados
Vino Gran Reserva: 16-18 grados
Vino tinto joven: 12-14 grados
Vino rosado: 9-10 grados
Vino blanco: 7-9 grados
Vino dulce o semidulce: 10-16 grados. A más dulce, menos temperatura.
Cualquier vino será probado por el anfitrión, que dará el visto bueno al producto y lo ofrecerá a las mujeres. Cuando ellas se hayan servido, lo harán los hombres. El vino será cogido por la mitad y sin que la botella toque la copa, que no se debe mover de la mesa. Se hará un giro de muñeca para que no gotee cuando se termine de echar. El cristal se llenará dos tercios si es vino tinto y solo la mitad si es champán, cava o vino blanco, para evitar que se caliente. En el caso de que no se quiera vino, se indicará verbalmente y se solicitará otra bebida. Incluso agua, no hay que tener miedo a pedir agua en una comida de Navidad.
A la hora de beber, cualquier copa se tomará por el tallo, con los dedos indice y pulgar, para evitar que cambie de temperatura su contenido. Todo esto se hará sin levantar el meñique. Se beberá a sorbos, nunca de golpe, y sin hacer ruido con la boca. Las copas se dejarán sobre la mesa durante toda la velada, para beber cuando nos apetezca.
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