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La provincia se opone a la tendencia nacional al reagrupamiento familiar, que ha supuesto la pérdida de 80.000 viviendas en toda España
Cada vez es más común ver a personas y familias enteras que se ven obligadas a mudarse de su casa a la de algún familiar, generalmente los padres, porque han perdido su vivienda en el transcurso de la crisis. Un fenómeno que se conoce como reagrupamiento familiar y que está cada vez más latente en la sociedad.
Con este panorama, no se antoja extraño que la Encuesta de Población Activa (EPA) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestre que el final del año 2013 va a llevarse consigo 80.000 hogares en toda España. Una cifra que tiene su por qué en el reagrupamiento familiar y en la pérdida de población, tanto española como inmigrante, que deja el país en busca de un futuro. Pero, al contrario de la tendencia que se sigue a nivel nacional, la provincia de Granada va a cerrar el curso 2013 con 2.000 viviendas más que en el año 2012. Unos números que invitan al optimismo, al contrario de lo que suele suceder durante los últimos años con casi todas las que se recogen en la EPA, y que se deben, principalmente, a tres razones: la llegada a la provincia de más personas que las que se van; el 'aterrizaje' cada año de más de 60.000 estudiantes universitarios y el reagrupamiento familiar, que aún no hace tanta mella en Granada como en el resto del país.
Así, se puede comprobar que, según los datos recogidos por el INE, en el último trimestre de 2012 Granada contaba con 339.700 hogares, 96.100 de ellos sin ningún activo y el resto, 243.500, con al menos una persona o más en edad de trabajar. En cambio, en el tercer trimestre de este año, los últimos datos presentados por el ente oficial recogen un incremento de más de 2.000 hogares en la provincia, que ya cuenta con 339.700 núcleos familiares. Un crecimiento que coincide con el del número de núcleos familiares donde todos sus miembros disponen de un trabajo, que han pasado de ser 126.100 en 2012 a 130.000 en 2013. En cambio, el punto negativo es el crecimiento experimentado por el número de hogares de la provincia en los que todos sus miembros se encuentran en situación de desempleo: en 2012 estos eran 56.800 y en el tercer trimestre de 2013 ya son 62.300.
En cambio, uno de los motivos por el que ha crecido el número de viviendas se encuentra en las cifras que hacen referencia a los movimientos migratorios en la provincia. Como reflejan los datos del INE, desde el comienzo de la crisis el número de inmigrantes que se ha asentado en la provincia ha descendido de forma considerable: en 2008 llegaron 7.504 y en 2012 solo 3.408. Pero, a pesar de este descenso, el número de personas que abandonan Granada en busca de un futuro mejor, o simplemente un futuro, son 400 menos que la población inmigrante que se asienta en la provincia. Es decir, a Granada aún sigue llegando más personas que las que se van, un dato significativo si se tiene en cuenta que la mayoría de estas personas que se instalan en la provincia tienen una edad que oscila entre los 25 y 35 años. Es decir, forman parte del grupo activo que cuenta con mayores posibilidades de encontrar un empleo y, por ende, poder disponer de una casa a la que convertir en un hogar.
Además, la otra estadística positiva es la que hace referencia al número de viviendas en las que un jubilado es la persona de referencia. En el tercer trimestre de 2013 estos hogares eran 54.000 en la provincia, aunque en solo 8.800 de estos había uno o más parados que vivía en esta vivienda. En cambio, en 45.200 núcleos familiares no se había ninguna personas que se encontrase en situación de desempleo. Unos números que se oponen a una de las formas de reagrupamiento familiar más extendidas.
Andalucía
El incremento de viviendas en Granada también se repite en otras tres de las ocho provincias de Andalucía: Cádiz, Córdoba y Málaga. En estas provincias, a pesar de la crisis, también ha crecido el número de núcleos familiares. Al contrario, en Almería, Huelva, Jaén y Sevilla los hogares han caído de forma considerable en el último año. Especialmente llamativo es el caso de la capital andaluza, donde desde finales de 2012 hasta 2013 se han borrado del mapa un total de 5.200 núcleos familiares.
Gracias a estos 'brotes verdes' aumenta el optimismo, aunque solo por partes, en unas fechas en las que es muy frecuente que se de repita una y otra vez este fenómeno del reagrupamiento familiar, pero por una buena causa y no por la obligación del día a día que se lleva consigo un número importante de hogares.
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