SEMANA SANTA
MOTRIL DIGITAL
- SE ENTREGA AL FERVOR DEL SANTISIMO CRISTO DE LA SALUD Y NUESTRA SEÑORA MAYOR CONSUELO EN UN MIÉRCOLES SANTO DE RECOGIMIENTO Y DEVOCIÓN-
En la tarde noche del Miércoles Santo, las calles de Motril se rinden al paso de la Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de la Salud y Nuestra Señora del Mayor Consuelo, un cortejo que respira recogimiento, fervor y solemnidad en cada instante. El Santísimo Cristo de la Salud, crucificado en un gesto sereno que conmueve hasta el último corazón, avanza al compás de un único tambor, marcando el ritmo del silencio que se apodera de la ciudad. Cada mirada que se posa en su rostro transmite redención y paz, recordándonos el sacrificio que nos inspira su pasión.
Tras él, Nuestra Señora del Mayor Consuelo, con su manto de terciopelo negro y burdeos y sus finos detalles dorados, recorre las calles como una Madre que acompaña a su Hijo en el dolor. Su semblante lleno de consuelo y ternura provoca un nudo en la garganta de los fieles y devotos que la contemplan. La Virgen, acompañada por la armonía de la Asociación Musical Mi Bemol de Ítrabo, convierte cada levantá en un suspiro colectivo, cada giro en una plegaria hecha gesto.
Desde la Iglesia de la Victoria hasta la Rambla del Carmen, pasando por plazas y callejuelas que se quedan pequeñas ante la marea humana, los nazarenos avanzan en silencio, penitentes y firmes, portando velas y cirios que iluminan la noche con una luz que es reflejo de fe y devoción. Cada estación, cada calle recorrida, es un susurro de historia y tradición, un momento en el que la ciudad entera se detiene para acompañar la Pasión y el consuelo de María.
Esta cofradía no solo es un itinerario urbano; es un sentimiento colectivo que envuelve a los motrileños y visitantes, una experiencia que cala hondo en quienes buscan vivir la Semana Santa desde el recogimiento, la emoción y la más pura devoción. El Cristo y la Virgen, con su poder de atracción y su magnetismo espiritual, nos recuerdan que la fe se camina, se siente y se comparte en cada calle y cada mirada que se cruza con ellos.
Comentarios
Publicar un comentario