* LA CÚPULA DEL TOREO EN EL HULE *
DIARIO DE SEVILLA
Había sido el colofón de una faena entregada y arrebatada, dictada con responsabilidad de una primera figura obligada a enseñar sus galones en la última tarde, con el último toro que lidiaba en esta feria. El ejemplar de Victoriano del Río -que echó un borrón- iba a ser el único que se iba a mover con algunas opciones que el paladín limeño se dispuso a exprimir después de brindar a otra máxima figura: Julián López El Juli. La faena comenzó de rodillas, aguantando algún parón escalofriante y tuvo la virtud de sortear algún bajón argumental tras ese explosivo inicio para subirse encima de las olas en un trasteo intenso, reunido, casi axfisiante que iba a extraer hasta la última posibilidad que ofrecía la embestida felina de su enemigo. Tenía la oreja en la mano pero, ya lo hemos dicho, todo se torció en ese espadazo al encuentro. Manzanares terminó de echarlo abajo y el palco, por su cuenta, concedió el doble trofeo que la cuadrilla llevó a la enfermería.
¿Cuanto tiempo estará Roca Rey en el dique seco? Es la pregunta que ahora se hacen aficionados y empresas mientras aguardan las ferias de la alta primavera con demasiados huecos por llenar. Hay que reconocer que el paladín peruano había tirado de raza para cambiar el signo de la tarde. Ya había tenido escaso material con el segundo, un toro que sin tener mala condición estaba ayuno de toda alma. Esa nobleza sin fibra condenó su labor a la más absoluta intrascendencia.
Y es que la corrida de Victoriano del Río, abierta en los dos hierros de la casa, se había quedado en su imponente fachada. José María Manzanares -vestido con un horroroso terno de bordados cobrizos- no hizo nada digno de ser recordado con el imponente torazo que abrió plaza, corto de viajes, siempre agarrado al piso. Pero es que el cuarto iba a ser un mulo deslucido, vacío de todo, con el que pasó demasiado tiempo antes de agarrar media estocada.
Mucho más se jugaba el joven diestro sevillano Javier Zulueta. Quemaba su único cartucho en la Feria, en la misma plaza que le vio tomar la alternativa con otras circunstancias personales y profesionales. La verdad es que no tuvo la suerte de cara: el tercero, brindado a su tío Gabriel Rojas, iba a adolecer de la más mínima sal, de esa necesaria alma. Decidido a no dejar pasar la oportunidad se marchó a portagayola recibir al sexto. Salió apurado del trance pero resolvió con unos lances estimables sin saber lo que le esperaba: un toro deslucido y peligroso con el que hizo un verdadero esfuerzo por remontar la tarde y su propia situación taurina. El público valoró esa disposición por más que el toro, reservón y mirón, fuera una prueba durísima. Le pidieron la oreja. Dio la vuelta al ruedo..
FICHA DEL FESTEJO
GANADERÍA: Se lidiaron seis toros de Victoriano del Río y Toros de Córtes -tercero, quinto y sexto- que tuvieron tan buena fachada como escasez de contenido. A los tres primeros le faltó alma; cuarto y sexto resultaron muy deslucidos y el quinto se movió algo más pero sin verdaderas opciones.
MATADORES: José María Manzanares, de tabaco y cobre, silencio en ambos. Andrés Roca Rey, de turquesa y oro, silencio y dos orejas. Javier Zulueta, de lavanda y oro, silencio y vuelta tras leve petición de oreja.
INCIDENCIAS: Cartel de No hay billetes en las taquillas. Destacó con el capote y los palos el banderillero Curro Javier, que reaparecía.
PARTE MÉDICO: El parte médico firmado por el doctor Octavio Mulet, que calificó el percance como "muy grave" señala que Andrés Roca Rey sufrió "herida por asta de toro, en cara interna, tercio superior del muslo derecho que presenta una trayectoria total de 35 cm, con una descendente de 20 cm y una ascendente de 15 cm, que produce extensa rotura de músculos vasto interno y sartorio, disecando y contundiéndose en prácticamente toda su extensión el paquete vasculo-nervioso femoral superficial, sin producir lesión vascular". El mismo parte refiere que fue sumetido a "exploración y lavado de herida, hemostasia de ramas vasculares femorales y musculares, aplicando hemostáticos. Se comprueba hemostasia efectiva". El parte finaliza señalando que se le aplicó "drenaje aspirativo en ambas trayectorias. Aproximación de planos músculo aponeuróticos y piel". Fue trasladado a un centro hospitalario para proseguir con su recuperación.
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