DIARIO DE SEVILLA / NI MUSEO NI CENTRO DE INTERPRETACIÓN /
La Semana Santa necesita más amor y esmero y menos ocurrencias de concejales en sus guerritas de poder
Cofrades, por las redes los conoceréis
¿Sanciones a las cofradías?
El júbilo que anuncia una palma rizada recién colocada en un balcón, anuncio del mejor tiempo de la ciudad; el vuelo de la capa de un nazareno, el fervor de un barrio, el pañuelo de la Virgen en las manos de un paciente ingresado, el feliz ajetreo del templo en la mañana de salida, el rito de revestirse en la intimidad del hogar... No hay museo ni centro de interpretación que pueda explicar la autenticidad de una fiesta sin quedarse en la exhibición de un producto para el consumo turístico.
La Semana Santa no hay que explicarla. Acaso habría que dedicarle más amor, más tacto, más esmero. Hay que protegerla de forma natural, con un respeto que solo se aprende en casa. No hay que manosear las imágenes sagradas, no hay que exponerlas innecesariamente en actos públicos que revientan el carácter de lo extraordinario y, sobre todo, hay que rescatarlas de las fosas sépticas de las redes sociales, donde muchos cofrades difunden fotografías con comentarios impropios. No se necesita ningún museo en la era de la sobreexposición. Ni ningún simulador de bullas, como el que contemplaba aquel centro de interpretación que nunca llegó a cuajar gracias a la crisis económica de 2008. De todo aquello nos libramos.
Dejen a los concejales con las tardes libres para imaginar ocurrencias. No toquen más la Semana Santa. Tenga el Consejo un criterio firme ante estas propuestas políticas que nada bueno aportan a una fiesta que necesita menos ruido y más mesura. Inventen menos y trabajen con discreción por un buen plan de seguridad que permita al sevillano recuperar la posibilidad de desplazarse de un lado a otro con el único obstáculo de la cofradía que está terminando de pasar, o de una bulla de la que se sale con paciencia y en la que hasta se pueden vivir momentos de espontánea concordia. No nos interesa más museo de Semana Santa que el que sale el Lunes Santo. O los que organizan algunas hermandades con sus propios criterios.
Nadie mejor que ellas para exponer su patrimonio y abrir las puertas de sus ritos a quienes se acercan de buena fe. No es cuestión de ofrecer experiencias con paso previo por taquilla, ni mucho menos contenidos fríos y descontextualizados. Olviden las iniciativas que suponen una exhibición para captar más y más público. Dediquen más amor a la fiesta más importante de la ciudad.
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