LOS PATIOS DE CÓRDOBA 2.026 CIERRAN CON CASI UN MILLÓN DE VISITA Y EL DESAFIO DE RELEVO GENERACIÓN. EL DIA DE CÓRDOBA
El día con mayor afluencia fue el sábado 16 de julio, cuando se contabilizaron 95.539 visitas, especialmente concentradas en enclaves tradicionales como el Alcázar Viejo, que ha vuelto a ser la ruta más demandada, con más de 237.000 visitas. Aun así, los colectivos de propietarios y cuidadores consideran que la edición se ha desarrollado con normalidad y con una circulación de público más fluida que en otras ocasiones.
Un “esfuerzo titánico” para llegar al 4 de julio
El presidente de la Asociación Amigos de los Patios Cordobeses, Miguel Ángel Roldán, ha realizado un balance “muy positivo” de la edición, aunque ha insistido en la dificultad que ha supuesto preparar los patios este año debido a las lluvias acumuladas durante buena parte del invierno y la primavera.
“Hemos tenido este año muy poco tiempo para preparar Los Patios y ha costado mucho trabajo”, señala. Roldán recuerda que “la salida y entrada de año fue muy mala, de mucha lluvia” y añade que “hemos estado 32 días sin sol entre febrero y marzo”. A ello se sumó además la coincidencia de la Semana Santa entre marzo y abril, lo que redujo todavía más el margen de preparación.
“Hemos podido trabajar con muy poco tiempo, pero el gran esfuerzo que han hecho este año los cuidadores y cuidadoras para presentar los patios el día 4 de julio ha sido titánico”, afirma. En este sentido, considera que el reconocimiento principal debe recaer precisamente sobre quienes mantienen abiertos los recintos. “Los cuidadores y cuidadoras tienen todo el reconocimiento por nuestra parte”, subraya.
Roldán sostiene que una de las claves del éxito de la fiesta es que los patios son espacios vivos que cambian constantemente. “Los patios son una cosa viva”, explica. “Los cuidadores estamos todos los días ingeniándonos a ver cómo lo hacemos para el año que viene”.
El presidente de Amigos de los Patios compara además esa capacidad de transformación con otros grandes monumentos históricos de la ciudad. “Tú entras a la Mezquita y ves un mar de columnas, capiteles y arcos, que es una maravilla, pero eso no lo puedes cambiar”, señala. “Aquí son plantas vivas que tienes que cambiar todos los años para que el patio sea diferente”.
A su juicio, precisamente ahí reside parte del atractivo que mantiene viva la fiesta y provoca largas colas cada edición. “La gente viene a ver qué se encuentra este año en Los Patios”, apunta.
El relevo generacional, la gran preocupación
Más allá del balance turístico, el cierre del concurso vuelve a dejar sobre la mesa la preocupación por el futuro de los patios particulares. Mantener un recinto abierto exige esfuerzo físico, inversión económica, tiempo y una dedicación diaria que condiciona buena parte de la vida de quienes participan. Muchos cuidadores históricos envejecen y las asociaciones llevan años alertando de la dificultad para incorporar a nuevas generaciones. El presidente de la Asociación de Cuidadores de Patios Claveles y Gitanillas, Rafael Barón, reconoce que el problema “está cada vez más complicado”.
“Hay muchos patios viejos que ya no participan y va a ser muy difícil que vuelvan a participar”, afirma. Según explica, buena parte del problema reside en el cambio de mentalidad de quienes adquieren actualmente las viviendas tradicionales. “Las personas que están adquiriendo los patios no los adquieren con la mentalidad de abrir el patio”, lamenta.
Durante los últimos años ha disminuido, aunque no de manera alarmante, la presencia de patios particulares en el concurso municipal. El Ayuntamiento busca fórmulas para sostener una participación cercana a los 60 recintos y han surgido nuevas categorías como los Patios Conventuales o los Patios Singulares, iniciativas que amplían el mapa de la fiesta. Sin embargo, el principal desafío continúa estando en las casas particulares y en la continuidad de sus cuidadores.
Para intentar abordar ese escenario, la Asociación Claveles y Gitanillas prepara unas jornadas de reflexión previstas para el próximo otoño. “Queremos organizar una jornada para hablar del futuro de la fiesta de los patios desde el punto de vista de las instituciones, los beneficiarios y los estudiosos”, explica Barón.
El objetivo, añade, es “sacar unas buenas conclusiones y ver si se puede crear un futuro más cierto del que ahora tenemos”.
Entre las propuestas planteadas por los propios cuidadores aparece también la necesidad de incentivar la participación de gente joven. Barón critica que premios como el del patio joven o la mención de honor hayan quedado desiertos durante los últimos años. “Si el patio joven no hay tres que se presenten, pues entre los que haya que se decida y se le dé esa ayuda”, plantea.
Una fiesta masiva y con pocas incidencias
Las asociaciones coinciden también en destacar el comportamiento general del público durante las dos semanas de apertura. Barón asegura que “no ha faltado nunca gente” y considera que las visitas se han desarrollado “más fluidas y no con tantas colas”, aunque reconoce que “en los sitios de siempre eso es inevitable”.
En cuanto a las incidencias, el presidente de Claveles y Gitanillas explica que “no ha habido nada muy reseñable”, más allá de algunos daños y pequeños robos de plantas o macetas. Entre ellos menciona la desaparición de un pequeño pino en un patio de la calle Frailes y el robo de dos macetas en Zarco, 13.
Barón quiso además poner en valor el trabajo diario de quienes participan en la fiesta. “No solo las plantas se cuidan, también las casas”, recuerda. “Hay que lucir paredes, limpiar suelos, pintar y arreglar macetas”.
A ello se suma la atención constante al público durante catorce días. “Somos la cara visible de la ciudad y la gente se va súper encantada con el trato amable”, afirma. Según destaca, muchos cuidadores hacen incluso el esfuerzo de atender a los visitantes en distintos idiomas. “Eso es muy valorado por las personas que vienen y sirve también como publicidad para Córdoba”, sostiene.
Tras el cierre de la edición de 2026, la fiesta de los patios vuelve a despedirse con cifras masivas de visitantes y con el reconocimiento al esfuerzo de cientos de propietarios y cuidadores. Pero junto al éxito turístico y social permanece también un debate que cada año adquiere más peso: cómo garantizar que las futuras generaciones estén dispuestas a asumir el trabajo diario que mantiene viva una de las tradiciones más emblemáticas de Córdoba.
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