EL AGUA DE MAYO QUE LLEGA A HUETOR TAJAR DESDE UN DRON GRANADA HOY
“Ha sido muy útil porque no se podía haber hecho con de otra forma que no fuese con el dron”, explica Escobar a este periódico, puesto que cuando aplicaban los productos “todo el terreno estaba aún hecho barro, incluso en algunas fincas todavía había zonas con agua”, relata.
Desde el sector veían con miedo cómo las lluvias intensas y las inundaciones podían complicar la campaña, pero contra todo pronóstico el resultado ha sido justo el contrario: el espárrago ha vuelto a destacar por su calidad, reafirmando el valor diferencial de una zona que ha construido su reputación a base de tierra, clima y saber hacer.
En esto ha jugado un papel clave Escobar, que lleva apenas un año con este trabajo y reconoce que lo vivido en Huétor le ha servido para “darse a conocer” en el sector es, pese a todo, un pionero en este tipo de solución agrícola en la comarca de Loja, siguiendo una tendencia al alza a nivel nacional, incluso en la propia localidad cada vez empiezan a brotar del terreno más interesados en este servicio. “La inversión de drones en el campo va hacia arriba en todos lados”, explica el hueteño, que está en contacto con “compañeros” de toda España, lo que le permite afirmar que “no paran de salir empresas y drones nuevos que dan muchos servicios. En este último año están apareciendo muchas empresas y yo creo que esto es una cosa que no es el futuro, es el presente y yo creo que viene para quedarse”, afirma con rotundidad.
La mayoría de estas nuevas empresas, prosigue el granadino, son particulares –es su propia situación, aunque colabora esporádicamente con la cooperativa Centro Sur, de la que también es socio–, que trabajan para ellos, en sus propias fincas y que ahora empiezan a verle las ventajas, especialmente en un cultivo como el suyo –aunque Escobar destaca que es aplicable a cualquiera–, que es “uno de los más críticos que hay porque tienes que hacerle muchas curas, muchos tratamientos en las temporadas de lluvia y ahora es muy práctico”.
Escobar barre para casa y no ve nada negativo en la irrupción de esta nueva tecnología , ni siquiera la crítica lógica a la desaparición de puestos de trabajo que suele acarrear cada avance tecnológico.
Para el agricultor, el dron solo puede fertilizar la tierra, pero como no puede pisarla quedan aún pendientes otras tareas fundamentales como arar el campo. “Yo lo enfoco desde el problema de la mano de obra que existe en el campo, que no encontramos trabajadores para el sector del espárrago, es muy complicado, pero al tener este aparato puede provocar que la mano de obra que normalmente se dedica a fumigar ahora se pueda emplear en otras tareas en el campo”, argumenta.
Está tan convencido de las ventajas de la irrupción de los drones en el campo que Escobar invita a todo el que lo desee a entrar en el sector y explica que basta con sacarse el carnet de piloto desde la web de Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), que permite a cualquiera matricularse “como si te matricularas en una universidad” y realizar un examen que, una vez aprobado, ya habilita para manejar estas herramientas. A partir de ahí ya se puede pilotar, pero los drones que se emplean para el agro son de gran tamaño, mucho más pesados que los que predominan en el mercado, más para uso recreativo, por lo que obliga a sacar el máximo nivel del carnet de conducción.
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