SALUD BIENESTAR
ESPAÑA ENTRA UNA NUEVA ERA DE INCENDIOS: LOS DÍAS CON RIESGO EXTREMO SE HAN DUPLICADO DESDE 1.981
- Según detallan en un estudio de Nature, aunque hay menos fuegos que hace 40 años, las llamas superan cada vez más la capacidad de extinción actual
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Una era de riesgo extremo de incendios. Así califican los expertos el momento actual que atraviesa el sur de Europa, que tras décadas de disminución de los fuegos y de la superficie quemada, las últimas temporadas han dado la vuelta a la situación y han puesto de relieve que las llamas superan cada vez más la capacidad de extinción existente. Según acaban de publicar en un estudio reciente en Nature, los días de verano con condiciones extremas de riesgo de incendios se han duplicado entre 1981 y 2025 en nuestro país, así como en Portugal, Francia, Italia y Grecia.
Tal y como explican los autores del texto, las llamadas condiciones del "clima de fuego" suelen ser cuatro: altas temperaturas, baja humedad, sequedad y fuertes vientos. Factores habituales durante la temporada estival y que son determinantes a la hora de influir en la velocidad en la que un incendio se va a propagar e intensificar.
"El sur de Europa, caracterizado por veranos cálidos y secos y paisajes muy heterogéneos, es particularmente vulnerable a los incendios forestales. Las olas de calor recurrentes y las sequías persistentes han amplificado el riesgo de incendios en toda la región, incluso cuando los esfuerzos ampliados en extinción han reducido las igniciones y, en muchas áreas, han disminuido el área total quemada", detallan en el artículo. "Sin embargo, la extinción ha demostrado ser insuficiente para prevenir incendios forestales recientes, como el de Larouco, que quemó más de 40.000 hectáreas en agosto de 2025 y se convirtió en el mayor incendio forestal jamás registrado en Galicia. La temporada del año pasado en España fue la más destructiva en más de tres décadas, con aproximadamente 350.000 ha quemadas", añaden.
En esta investigación, han observado que la temporada de incendios (cuando hay mayor actividad) suele ir del 1 de marzo al 31 de octubre, según los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS). Durante el pico de la temporada de incendios de 2025, se observaron temperaturas récord en gran parte de la región, de hecho, se vio que en agosto se produjo la tercera gran ola de calor del verano en el suroeste de Europa, que fue la más intensa registrada en España y duró 16 días (3-18 de agosto). "Dio lugar a una anomalía de temperatura media nacional de +4,6 °C y, en su punto máximo, resultó en el período de diez días más caluroso registrado en España desde al menos 1950", especifican.
La mala combinación de la primavera húmeda y verano caluroso
Lo que ocurrió el año pasado es que España tuvo una primavera inusualmente húmeda, por lo tanto, hubo un mayor crecimiento de la vegetación y aumentó la carga de combustible, preparando el terreno para una temporada de incendios activa. Fue el caldo de cultivo perfecto para lo que sucedió después: el cambio abrupto de una primavera húmeda a un verano extremadamente caluroso y seco avivó los incendios forestales, que ardieron con mayor intensidad y se propagaron más rápidamente. En conjunto, los incendios en España y Portugal (es decir, la Península Ibérica) representaron aproximadamente el 80% del área total quemada en el sur de Europa en 2025.
En este sentido, el clima juega un gran papel. Según destacan los expertos, seis de las diez mayores anomalías de temperatura positivas en la Península Ibérica han ocurrido en la última década, y la frecuencia de olas de calor y días "cálidos" han aumentado drásticamente en las últimas décadas. A ello se suma la escasez de precipitaciones durante el verano, 20 de los últimos 25 años se ha presentado este déficit y la temporada estival de 2025 se encuentra entre las diez más secas de los últimos cincuenta años. "La combinación de abundante combustible, calor excepcional y una grave sequía estival avivaron los intensos incendios que asolaron el noroeste de España el año pasado", resumen.
Se rompía así la tendencia registrada desde principios de 1980 a 2018, cuando la superficie anual quemada en países como España e Italia disminuyó de forma constante, alcanzando mínimos históricos en ese último año. A pesar de la reciente recuperación, la superficie quemada en el sur de Europa sigue siendo inferior a la de la década de 1980. En España la superficie quemada ha disminuido un 25%, puesto que la media anual fue de aproximadamente 170.000 ha durante el período 1981-2010, pero se redujo a unas 127.000 ha durante la última década, debido en gran medida a las mejoras en la prevención y extinción de incendios: "Estas reducciones ponen de manifiesto el éxito general de los esfuerzos de gestión y contención de incendios. Desde la década de 1980, el sur de Europa ha reforzado la capacidad de extinción de incendios mediante brigadas mejor entrenadas, recursos aéreos ampliados, estrategias de ataque inicial rápido y, en algunos países, redes de cortafuegos e iniciativas de concienciación pública".
No todo son cifras negativas. Este estudio expone cómo España y Portugal han reducido el número de incendios a más de la mitad: cada uno ahora registra menos de 10.000 incendios por año, en comparación con más de 20.000 y 30.000 incendios, respectivamente, a principios de la década de 2000. Incluso durante el año 2025, que fue muy activo, el número total de incendios en España y Portugal fue cercano a 15.000.
Aumentan los días propensos a incendios
Por otro lado, en esta investigación se pone el foco en el aumento en la frecuencia de días de verano propensos a incendios. El aumento en condiciones meteorológicas extremas de incendios ha sido pronunciado en la mayor parte del sur de Europa. "Mientras que los fenómenos meteorológicos extremos que propician incendios se producían normalmente en menos de diez días de verano entre 1981 y 2010, algunas zonas de la Península Ibérica han experimentado hasta 25 de estos días extremos durante la última década", apuntan.
No obstante, a pesar de la creciente presión climática que aumenta el riesgo de incendios, el sur de Europa ha logrado avances sustanciales en la gestión y extinción de incendios. Esto explica por qué el aumento de las condiciones meteorológicas extremas propicias para incendios en las últimas décadas no ha ido acompañado de un aumento proporcional en la actividad de incendios. Pero todavía queda camino por andar. Los autores apuestan por integrar estrategias que combinen una mejor gestión de incendios con una planificación del uso del suelo resiliente al clima.
"Se han propuesto varios enfoques para reducir la dureza de los incendios, incluyendo las quemas controladas, el cambio de la supresión máxima a la moderada, estrategias de supresión progresiva que permiten que los incendios de baja intensidad se propaguen en condiciones seguras y marcos de gestión adaptativos basados en el riesgo. Sin embargo, las futuras estrategias de gestión de incendios en el sur de Europa deben adaptarse para reflejar no solo las tendencias climáticas cambiantes, sino también los contextos ecológicos y socioambientales locales", concluyen.
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