GRANADA HOY
CASI 167.000 GRANADINOS VIVEN EN ZONAS DE PRIORIDAD MUY ALTA PARA ACTUAR ANTE EL CALOR EXTREMO.
En la provincia se contabilizan un millar de enclaves que pueden formar parte de una posible red de refugios climáticos
Granada registra las temperaturas más altas del peor día de la ola de calor
Casi 167.000 personas residentes en Granada viven en áreas clasificadas como de prioridad "muy alta" para tomar medidas frente al riesgo que supone el calor extremo. Recientemente la provincia ha sufrido los rigones de una nueva ola de altas temperaturas, con máximas que han llegado a los 44 grados en la capital según los sensores de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Esta situación, que cada año se repite, lleva a los expertos a plantear un análisis de la situación actual y cómo mejorar la capacidad de adaptación. En este punto, se estima que la provincia cuenta con un millar de enclaves que pueden funcionar como refugios climáticos potenciales. Desde plazas o parques a las paradas del metro subterráneas de Alcálzar Genil, Recogidas y Méndez Núñez, existen instalaciones y espacios donde es posible sobrellevar el calor.
El dato de población que está en situación de prioridad "muy alta" para la toma de medidas contra el calor se completa con que otras 544.000 personas residentes en la provincia en áreas donde la calificación es "alta". Si se suman los dos datos supone que prácticamente tres de cada cuatro personas que habitan en Granada -sobre todo en la zona de la capital y Área Metropolitana- están en zonas de riesgo por calor extremo. Son algunas de las conclusiones a las que ha llegado una investigación realizada por las universidades de Granada, Málaga y Almería y que fue publicada recientemente en la revista International Journal of Disaster Risk Reduction.
Hugo Castro, investigador del Departamento de Geografía Humana de la UGR y uno de los autores del estudio, detalla que existen por ahora pocos trabajos sobre localización de barrios y áreas que deben ser prioritarios en las políticas de adaptación al cambio climático. En Andalucía su análisis resulta pionero y administraciones como la Junta de Andalucía se han interesado en la metodología seguida.
La investigación detalla que existen barrios y zonas en ciudades andaluzas que son más vulnerables al calor por contar con peor acceso a lugares de "alivio térmico". Por ello, se plantea que se pueden desgajar áreas en las que la prioridad ha de ser "alta" o "muy alta" para abordar soluciones a esto.
"En conjunto, la población de la provincia situada en áreas de prioridad alta o muy alta alcanzaría aproximadamente las 711.072 personas, es decir, en torno al 77,3 % de la población total analizada. Más de tres cuartas partes de la población se localizarían en ámbitos donde sería recomendable reforzar las medidas de adaptación, protección o intervención prioritaria ante los episodios de ola de calor", explica el investigador sobre la situación de Granada. En Andalucía es aproximadamente el 50% de la población la que estaría en esa situación. Se trata de estimaciones aproximadas, advierte el investigador.
Para llegar a esta conclusión se ha analizado el calor, la vulnerabilidad social y la accesibilidad a pie a una red de refugios climáticos, que no existe en Andalucía pero en la que ya se trabaja en ciudades como Barcelona. Las tres variables permiten determinar dónde están las zonas críticas, esto es, donde hace más calor, hay más población sensible -por edad u otras circunstacias socioeconómicas- y es más difícil acceder a estos lugares frescos.
Más de mil refugios climáticos
El mismo documento también realiza un inventario de puntos que pueden funcionar como refugios climáticos, añade Castro. Desde iglesias a playa. "Son espacios con condiciones técnicas más seguras en situaciones de calor", describe el investigador.
En Granada, se contabilizan unas 125 bibliotecas, tres centros educativos, cuatro estaciones de autobuses, tres estaciones de tren, 18 grandes comercios, 326 iglesias, doce mercados de abastos, 23 museos, 54 pabellones, tres paradas de metro, 43 parques, 62 piscinas municipales y 522 playas. En total, 1.198 enclaves identificados como refugios climáticos, y que pueden servir tanto en las olas de calor como en las olas de frío, subraya Hugo Castro.
"Estos datos deben tomarse con cierta cautela, ya que proceden de bases de datos digitales que consideramos fiables, pero que pueden contener alguna pequeña desviación. Por ello, conviene interpretarlos más como una aproximación a las tipologías predominantes que como un recuento absolutamente cerrado", advierte el investigador.
Para que un lugar concreto pueda ser catalogado como un potencial refugio climático, "consideramos que tiene que ser accesible, gratuito, reconocible y operativo". Esto supone un reto, ya que hay enclaves que pueden servir como lugar al que escapar cuando hace calor con horarios de apertura limitados, como pueden ser superficies comerciales o iglesias.
Sin embargo, el investigador apunta a que en ocasiones contar con espacios más amables donde pasar la canícula puede depender también de la "voluntad política". Pone este ejemplo. En la ribera del Genil esta prohibido el baño, por distintas cuestiones relacionadas con la seguridad de las personas, pero podría adecuarse la zona para poder entrar en el agua.
Existe en la provincia además una "brecha" que sigue un patrón territorial, arguye Castro, con zonas de interior con población más envejecida, donde apenas hay alternativa, y barrios de zonas urbanas donde la densidad del parque de viviendas hace más complejo sobrellevar el calor.
El estudio es resultado del proyecto Ciencia ciudadana y TIG para la evaluación del riesgo compuesto sequías-olas de calor (PID2022-139046OA-I00) financiado por la Agencia Estatal de Investigación,
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