FICHAJES. NETS< XABI ALONSO, DE NUEVO EN LA CUERDA FLOJA<
Tras la derrota del Real Madrid en la Supercopa de España ante el Barcelona, el futuro de Xabi Alonso en el banquillo blanco vuelve a estar en el aire
La derrota del Real Madrid ante el Barcelona en la final de la Supercopa de España ha dejado secuelas profundas en el seno del club. No solo por perder el primer título del curso frente al máximo rival, sino por la sensación de que el equipo ha ido sobreviviendo más por inercia que por convicción futbolística.
El resultado ha reabierto un debate que llevaba semanas latente. La continuidad de Xabi Alonso empieza a estar seriamente cuestionada y la directiva ya valora escenarios que hace apenas unos meses parecían impensables.
Una Supercopa que marca un antes y un después
El camino del Real Madrid hasta la final ya había dejado dudas importantes. En semifinales ante el Atlético de Madrid, el equipo blanco fue claramente superado en fases largas del partido y solo logró avanzar gracias a su eficacia y a los errores del rival. Deportivamente, el pase no convenció ni dentro ni fuera del club.
En la final ante el Barcelona, el margen fue aún menor. Aunque el marcador reflejó un 3-2 que podría sugerir igualdad, la sensación general fue que el conjunto azulgrana tuvo el partido más controlado y supo gestionar mejor los momentos clave. El Real Madrid compitió más de lo que muchos esperaban, pero nunca dio la impresión real de poder inclinar la balanza a su favor.
El planteamiento elegido por Xabi Alonso, con un bloque muy bajo, líneas juntas y una propuesta claramente conservadora, no ha gustado en los despachos. En el club asumen que replegarse ante el Barcelona puede ser una solución puntual, pero no un camino sostenido para un equipo que aspira a dominar en Europa.
Xabi Alonso, de solución ilusionante a duda estratégica
Xabi Alonso llegó al Real Madrid con una enorme carga de ilusión. Su discurso, su pasado como jugador y su propuesta futbolística encajaban con la idea de iniciar una nueva etapa. Durante buena parte del curso, ha logrado sobrevivir a varios momentos críticos, salvando lo que internamente ya se catalogaban como auténticos match balls.
Sin embargo, la derrota en la Supercopa puede haber sido el golpe definitivo. En la directiva empieza a calar la idea de que el equipo no ha evolucionado como se esperaba. Las soluciones tácticas se repiten, los problemas estructurales persisten y la sensación es que el entrenador ha optado por minimizar riesgos en lugar de potenciar el talento de la plantilla.

No se cuestiona su conocimiento del club ni su capacidad a largo plazo, pero sí su idoneidad para el presente inmediato. El Real Madrid no es un equipo que viva cómodo desde la trinchera, y ese enfoque defensivo choca frontalmente con la identidad histórica de la entidad.
Además, el vestuario percibe esa inseguridad. Cuando el mensaje desde el banquillo transmite más miedo a perder que ambición por ganar, el rendimiento colectivo se resiente, especialmente en partidos de máxima exigencia.
Un curso que amenaza con quedarse en blanco
La situación se agrava al observar el contexto general de la temporada. En LaLiga, el Barcelona es líder y, a día de hoy, el gran favorito para levantar el título. El Real Madrid no solo va por detrás en la clasificación, sino que tampoco transmite la sensación de estar recortando distancias desde el juego.
Las eliminatorias europeas aún están por llegar, pero el equipo no parece ofrecer garantías suficientes como para pensar que puede competir contra los grandes del continente en su estado actual. La Copa del Rey aparece como un camino más accesible, aunque tampoco genera excesiva confianza vista la irregularidad mostrada.
En los despachos del Santiago Bernabéu existe una preocupación real. El riesgo de cerrar la temporada sin títulos es evidente, algo difícilmente asumible en un club de esta dimensión. Perder la Supercopa era un golpe, pero perder también LaLiga supondría un fracaso mayúsculo.
Por ello, la figura de Xabi Alonso está más cuestionada que nunca. No se descarta una reacción del equipo que cambie el panorama, pero la paciencia se agota. El Real Madrid necesita certezas, identidad y una propuesta clara. Si no llegan pronto, la derrota ante el Barcelona en la Supercopa puede pasar a la historia como el punto de inflexión que marcó el final de una etapa antes de lo previsto.
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