BERNABEU DIGITAL / El nuevo rol de Tchouaméni, clave en el sistema de Xabi Alonso
El Real Madrid consiguió el pasado domingo ante el Oviedo (0-3) su segunda victoria de la temporada, en un partido en el que volvió a mostrar claras señales de mejora. Más allá de los goles de Mbappé (x2) y Vinicius, el conjunto de Xabi Alonso firmó una actuación sólida y mantuvo su portería a cero, como ya había hecho en la primera jornada frente a Osasuna (1-0). Este crecimiento defensivo lo sitúa, junto a Villarreal y Getafe —que aún tiene pendiente el partido de esta noche ante el Sevilla—, como uno de los tres equipos que todavía no han encajado goles en este inicio de temporada.
Los matices tácticos introducidos por el técnico tolosarra, especialmente insistente en la presión tras pérdida, han convertido al conjunto blanco en un bloque compacto que apenas concede tiempo ni espacios al rival. Esta agresividad facilita, además, el control del juego, tanto con balón como sin él, lo que permite al cuadro merengue seguir creciendo a medida que avanzan las jornadas. Y si hay una pieza clave en este engranaje para sostener el equilibrio del equipo, esa es Aurélien Tchouaméni.
Que el centrocampista francés atraviesa uno de sus mejores momentos desde que llegó al Real Madrid es evidente. Pese a las dificultades del inicio de la pasada temporada, cuando incluso se puso en duda su continuidad en el once titular, el ex del Mónaco ha experimentado en los últimos meses una notable mejoría que le ha permitido asentarse y ganar protagonismo en esta nueva etapa con Alonso, del mismo modo que ya lo hizo en la final de la pasada campaña bajo las órdenes de Carlo Ancelotti. Titular en todos los partidos del Mundial de Clubes y en los dos que ha disputado el club en LaLiga, el mediocentro defensivo no solo se encarga de equilibrar el balance del equipo —que también—, sino que ha asumido un nuevo rol que le permite defender hacia adelante y destacar aún más en su especialidad: los duelos.
Fruto de esta evolución, Tchouaméni participó de forma directa en el primer gol madridista. Tras un robo a Dendoncker en el centro del campo con una gran entrada a ras de suelo, el francés entregó el balón a Arda Güler, quien asistió a Mbappé para que adelantara al conjunto blanco justo antes del descanso. Una acción que refleja a la perfección esa recuperación rápida que busca el nuevo técnico y que permite al equipo armarse con velocidad en ataque para sorprender al rival, especialmente cuando éste defiende en bloque bajo.
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